Vista general de Antas.Tiene mucha importancia, debido sobre todo a la antigüedad de sus asentamientos, los cuales han sido uno de los primeros investigados por el afamado arqueólogo Luis Siret, aunque también por su estructura y forma capaces de reflejar claramente patrones de asentamiento característicos de las comunidades argáricas.
Por su exclusiva y particular orografía, y su entorno hacen de este enclave un lugar estratético para el asentamiento. En sus límites oeste y este se forman a partir de barrancos encargados de verter las aguas del río Antas que se sitúa en la zona norte del yacimiento y que provoca cierta inclinación en las laderas que colaboran así a la formación de un terreno de difícil acceso que solo tiene menor dificultad en su zona sur, por ello fue construída la muralla en dicha zona.
Se trata de una fortificación de unos 90 metros de longitud aproximadamente que sigue la arista de la meseta.
El fuerte se asienta sobre la roca madre, su cimentación se constituye de grandes bloques de calizas, sobre los que fueron construídos sus parámetros exteriores con cantos rodados extraídos del cauce del río. El hueco interior se rellenó con tierra.
En el año 1987 se realizaron varias excavaciones que revelaron que la muralla en su estado actual tiene una anchura máxima de 1,20 metros y una altura máxima de 1,50 metros.
En el área exterior a la muralla se han registrado varias zonas de enterramiento de diversos tipos, clasificados según los sistemas de enterramiento empleados, que aunque variados todos ellos concuerdan con los patrones característicos de la Edad de Bronce del sureste de la península.
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