viernes, 19 de febrero de 2010

La Virgen de la Estrella vuelve a su Capilla tras la restauración del IAPH, por Pablo

La maravillosa Dolorosa de la Hermandad de la Estrella de Sevilla vuelve a reponerse al culto tras unos largos meses de espera por la intervención realizada por parte del IAPH.

La obra, de autor anónimo, pero tradicionalmente atribuida a Juan Martínez Montañés, data del siglo XVII. La intensa expresión dolorosa en modo alguno desfigura la cálida belleza de su rostro. Su dolor es un dolor intenso pero sin estridencias patéticas. En este sentido, puede relacionarse con la estética montañesina, donde prima el sentido teológico que ha de inspirar la talla sobre la trágica realidad de los momentos vividos por la Corredentora. Tras la restauración que hablaremos poco después comprobaremos que ahora es atribuida a Luisa Roldán, o más conocida como "La Roldana".


La Dolorosa procesiona el Domingo de Ramos, acompañando a Jesés de las Penas y poniendo su palio desde muy temprana hora de la tarde para llegar desde su capilla de la Estrella en el conocido barrio de Triana hasta la Catedral.

La restauración se ha realizado conforme el Proyecto de Conservación (Redactado por el IAPH en febrero de 2009). El Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico además de su restauración, realiza una intervención científica, con el fin de conseguir ampliar información y así conocer mejor la historia material.

Desde un punto de vista patrimonial, la Virgen de la Estrella es una obra de grandísima calidad y que con estas anteriormente mencionadas intervenciones científicas se ha podido comprobar que la Dolorosa puede ser atribuida a el matrimonio de Luisa Ignacia Roldán (1652-1706) y Luis Antonio de los Arcos (1652-1711).

La intervención sufrida consistia en la conservación de la talla, ya que por anteriores intervenciones la talla se encontraba deteriorada, como la restauración que realizó Francisco Peláez del Espino en 1977.

En esta restauración Francisco Peláez del Espino introdujo a la imagen (Sin motivo) una varilla metálica que recorría desde la cabeza al candelero y que era perjudicial para la talla, ya que producía tensiones en la talla y que ya era visible una fisura en el cuello por le mismo motivo. La extracción de esta varilla a sido todo un éxito dándole a la talla mayor conservación para el futuro.

Para poder realizar la extracción con seguridad, se realizaron varios estudios para definir la forma precisa de hacerlo y que como resultado fue utilizar la traza del plano de unión consecuencia de la apertura en el casquete que en su día realizó Peláez para introducir el elemento. La forma de extracción se realizó con bisturí y guiado por una microcámara que anteriormente se introdujo en la talla de la dolorosa.

El estudió realizado para la extracción de la varilla, detectó además algo que ya había detectado la radiografía que se realizó al comienzo de la intervención y que mostraba una placa de metal con alambre que Peláez introdujo para evitar el óxido del hierro del perno (Todo un error).

Este perno o varilla tenía una inclinación en la zona donde la dolorosa también gira la cabeza, esto dificultaba su extracción con lo que los restaurados decidieron cortal el perno por esta zona y tras liberar esta parte, sacar el resto por la parte inferior del torso. Cuando se logró retirar la varilla o perno se comprobó su tamaña que era de 92 centímetros y 10 milímetros de diámetro.


En un principio se iba a devolver a la imagen a su posición original (anterior a la que le dió Peláez) pero debido a la carencia de información se decidió mantener la que Peláez le otorgó. Nuevo es también su candelero, sustituyendo el anterior de metal, por uno de madera y nuevos brazos, con mejor articulación en manos, brazos y codos dándole a la imagen mayor movilidad.

Por otro lado, en la restauración también se ha llevado a cabo un proceso en la policromía, que podemos dividor en dos fases: en primer lugar se ha realizado una limpieza en la superficia polícroma (aunque no ha sido muy profunda, debido a que la imagen no albergaba gran suciedad) y por otro lado la reintegración cromática de lagunas. También se ha corregido fisuras, desgastes y defectos de adhesión además de una multitud de pequeñas pérdidas de preparación y policromía.


Las lágrimas, han sido mantenidas las que fueron puestas en los años 80 del pasado siglo, por decisión de la hermandad.

Respecto a las técnicas utilizadas se han aplicado algunas como la luz ultravioleta, radriografias, y otras técnicas como los análisis de laboratorio sobre las capas estratigráficas, composición y pigmentos.

A mi parecer, y aunque la restauración haya sido todo un éxito, creo que, lo que se ha realizado interiormente a la imagen, ha sido insuperable, pero creo que referido a la policromía, la Estrella, ha perdido. Para mí, que conocía la talla antes de la resatauración, el resultado me parece de una policromía demasiado clara, que la limpieza ha sido excesiva y que podría haber conservado ese encanto natural de "antigüedad".

Pese a eso, felicidades al IAPH, a la Cofradía y a sus hermanos por tener tan majestuosa obra.

A continuación, y aunque excento del tema de la restauración, aquí os dejo un video de la maravillosa dolorosa por las calles de su barrio de Triana:

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